El cura Luis Murri criticó al obispo Martín por "modernoso" y por prohibir "el bellísimo gesto" de comulgar de rodillas : "Me sacaron tarjeta Roja"-Mira

' lo que está bien para el obispo, para mi está mal; y lo que está mal para él, para mi está bien”.
viernes, 11 de enero de 2019 · 17:02

 

 El cura ultraconservador Luis Murri, expulsado de la provincia por el obispo Raúl Martín, fue designado a la Diócesis de San Rafael, Mendoza, a la que pertenece por orden episcopal y comparó su situación con la del “jugador que lo expulsan de la cancha, le sacan tarjeta roja”. 

Murri habló en las últimas horas con la radio municipal de 25 de Mayo, su último destino en La Pampa, y contó que ya le asignaron una parroquia en San Rafael, en Mendoza, lugar al que regresó.

“El tema es complejo y es largo. Hay una visión de la iglesia de algunos pastores, obispos, cardenales, muy modernosos, que no aceptan el espíritu que uno tiene, el de la iglesia de siempre. Hay cosas que no les gusta y hay un hostigamiento  para los que pensamos de esta manera”, explicó su salida.

Murri se reivindicó  como una figura conservadora dentro de la iglesia católica. Y dijo que con el obispo Martín tiene “cosmovisiones no solo distintas, sino diametralmente opuestas: lo que está bien para el obispo, para mi está mal; y lo que está mal para él, para mi está bien”.

Como ejemplo, mencionó la pretensión del obispo de que los fieles no se arrodillen al tomar la comunión. “Comulgar de rodillas es algo bellísimo, hermoso. Es un gesto piadoso, santo, que tiene mucha tradición. Y que de pronto venga el obispo y nos hostigue por pensar eso y hostigue a los laicos, incluso en casos que se les niegue comulgar, evidentemente está haciendo algo que está mal”, sostuvo.

“No soy yo el que ha cambiado, han cambiado los obispos que han venido acá. Son ellos los que quieren hacer cambiar la iglesia de acá”, acusó en otra parte del reportaje, aludiendo también al anterior obispo, Mario Poli, cercano a Martín. “La iglesia sigue, los papas y los obispos pasan”, tiró.

Finalmente, confesó su enojo con Martín. “Para que lo voy a negar hay enojo con el obispo. Una santa bronca. Lo mismo que Cristo expresó a los fariseos ante la hipocresía, el cinismo, la ruindad, y que lo llevó a empuñar un látigo y expulsarlos del templo”,  expresó.

“Si el obispo quisiera hablar conmigo haría lo que hizo Cristo con Herodes, que cuándo éste quiso dialogar lo despreció porque consideró que no era digno de hablar con él. Solo le mostraría la otra mejilla si se arrepintiera de lo que hizo, pero eso no va a ocurrir”, concluyó.

 

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